La psoriasis es un trastorno de la piel presente en la mayoría de paises en el mundo, aunque no es tan frecuente como el acné o las micosis. Si bien no es mortal, puede causar grandes efectos psicológicos y sociales a quienes la padecen.

La psoriasis consiste en lo siguiente: El ser humano está siempre en un proceso de renovación de la epidermis, es decir, la capa superior de la piel (la capa que podemos ver). Constantemente, nuevas células se generan en las capas inferiores de la piel, y suben hasta sustituir a las que se encontraban arriba. Aunque no lo podemos apreciar a simple vista, frecuentemente nos estamos descamando, de modo que las células, después de un tiempo, se desprenden de nosotros, dejando lugar para las nuevas. Este proceso de nacimiento, crecimiento y descamación de las células se llama queratinización y en condiciones normales tiene una duración de 28 días.

Cuando está presente la psoriasis, sin embargo, el proceso por el cual se generan nuevas células se acelera, y en lugar de los 28 días usuales, llegan a la epidermis en tan solo 4 días, por lo que las demás células no han tenido tiempo de descamarse, y las nuevas se sobreponen a ellas, formando capas que causan que la piel sea más gruesa. Este grosor se presenta en lesiones en forma de escamas de color blanco/grisáceo.

Además, cuando se presenta la psoriasis, los vasos sanguíneos (venas y arterias), se expanden, con lo que quedan más cerca de la superficie de la piel, dándole a esta un aspecto rojizo debajo de las lesiones, y haciéndola más susceptible de sangrar ante estímulos como puede ser rascarse.

En las siguientes imágenes, podemos ver gráficamente la diferencia entre un corte de piel sano y uno con psoriasis:





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